Aeroméxico anunció el 21 de septiembre dos nuevos vuelos directos desde la Ciudad de México hacia el Aeropuerto Internacional Lynden Pindling, en Nassau, Bahamas, y el Aeropuerto Internacional Sir Donald Sangster, en Montego Bay, Jamaica.
La aerolínea dijo que ambas rutas estarán operadas con aviones Boeing 737 MAX 8, con capacidad para 166 personas, pantallas personales y servicio de bebidas y snacks.
De acuerdo con Aeroméxico, los nuevos vuelos aún están sujetos a aprobación gubernamental de cada país, aunque ya compartió fechas de inicio. La ruta a Montego Bay comenzará el jueves 18 de marzo de 2027, mientras que la de Nassau iniciará al día siguiente, viernes 19 de marzo.
El servicio hacia Montego Bay funcionará jueves, sábados y domingos. Desde la capital mexicana saldrá a las 9:20 a.m. y llegará a las 2:00 p.m. hora local. El regreso será a las 3:15 p.m. y aterrizará en México a las 6:20 p.m. hora del centro.
La ruta a Nassau operará viernes, sábados y domingos. Saldrá de la Ciudad de México a las 9:10 a.m. y llegará a las 3:00 p.m. El vuelo de retorno despegará a las 4:15 p.m. y llegará a México a las 6:30 p.m.
Aeroméxico añadió que las tarifas variarán según la temporada y la demanda, aunque su sitio web indica que el boleto redondo, en la categoría más sencilla, va desde 8,000 pesos por persona en ambas rutas.
Giancarlo Mulinelli, vicepresidente senior de ventas globales de Aeroméxico, sostuvo que estas nuevas rutas brindarán a los pasajeros «acceso directo a una extraordinaria oferta turística, gastronómica y cultural», al tiempo que fortalecerán la conectividad desde la Ciudad de México.
La noticia importa por algo más que la postal vacacional. Cada nueva ruta que suma opciones reales de viaje mejora la competencia y eleva el valor de la conectividad para quien paga el boleto. Conviene mirar los incentivos: cuando una aerolínea expande su oferta, busca llenar asientos; cuando el viajero gana alternativas, el mercado responde con más presión sobre precios y horarios.
También hay una condición que no conviene perder de vista: sin aprobación gubernamental, la promesa comercial sigue siendo eso, una promesa. El dato importa más que el ruido. Para los usuarios, el beneficio es evidente si las rutas despegan; para la empresa, el reto será convertir la demanda turística del Caribe en una operación rentable y sostenida. En un sector donde la regulación, la estacionalidad y la demanda mandan, la conectividad no se decreta: se gana.



